Era una de esos días en las que salgo tarde para ir a la universidad. Para mi desgracia no tenía los audífonos de mi reproductor mp3. Busqué en mi bolso y, ¡oh sorpresa! tampoco estaba mi libro. El clima de la estación de metro Capitolio estaba como siempre: denso y agitado. Las personas que estaban en la estación actuaban como siempre: apuradas y sin interés de ser corteses. Allí estaba yo, en esa cosa que llaman el “Sistema Metro”, sin poder escuchar música. Comencé a mirar a los lados en busca de algo en que fijar mi atención mientras esperaba la llegada del, siempre retrasado, tren. Una niña muy bonita fue quien llamó mi atención, resaltaba del resto de personas por ser alta, delgada, con una cara bonita y muy elegante. La miré por unos instantes. Era bella. Luego de un momento el tren llegó, a los trompicones pude entrar y acomodarme entre la "gente". Como cosa rara en el vagón el aire acondicionado no funcionaba. Pero la niña bonita estaba justo frente a mí, tenía con que distraerme mientras llegaba a mi destino. Ella estaba acompañada por dos muchachas. A pesar de no tener música para oír, ni mi libro, ni aire acondicionado e ir tarde a la universidad, hasta ese momento, todo iba bien. Podría haber llegado tranquilo a la universidad con la imagen de una niña bonita en mi mente, sería un buen recuerdo. Pero no, como si se tratara de una de las leyes de Murphy, las cosas tenían que salir mal, y vaya que salieron mal. Cuando la niña bonita abrió la boca para conversar con sus amigas el hechizo se acabó, se le fue el encanto y lo que me distraía en ese día fastidioso se esfumó.
- Niña bonita: Chama, viste que la perra de la María anda con mi Javier.
- Amiga 1: Si marica, es “bulde” perra.
- Amiga 2: (Risas) Esa tipa se la pasa con todos los de mi salón.
- Niña bonita: ¿Desde cuándo no lo ves? (al fulano Javier)
- Amiga 2: desde hace tiempo… (silencio) como dos días.
- Niña bonita: a joda, dos días no es tiempo. (¿Qué? Ya va. Dos días no es tiempo. ¿entonces qué es?)
- Amiga 1: yo lo vi esta mañana. Ta' “bulde gueno”
- Niña bonita: ¿qué te pasa loca? ¿tú también te vas a poner de perra?
Menos mal que llegué a mi destino y no escuché más nada. Pues, así es como un día normal, lleno de cosas normales, pasó de ser un día de buena vista a ser más de lo demás.
