Justo cuando la estaba preparando, la venganza llegó, pero esta vez por obra de otros. No tuve que hacer nada, pero que bien se siente. No es que sea tan divertido, pero me entretiene. Por ahora fue casualidad, pero igual lo disfruto.
Ya se veía venir, despedías cierto olor fúnebre, caminabas como zombie, perdido y sin destino, cuan borrachito que busca sus llaves, ibas creyendo que pisabas fuerte, pero tu suelo era endeble como la caja de cigarrillos en el bolsillo del borracho, llegaste a pensar que serías invencible, pero alguien de tu séquito te entregó y los que te recibieron no tuvieron piedad, y aquí estoy yo como un espectador de tu desgracia. Pensaste que era un juego divertido, pero no sabías que las reglas se pueden comprar, nunca imaginaste que estarías fuera de competición, pero es hora de abrir los ojos. Es hora de que pruebes el gustoso sabor de la derrota.
