miércoles, 14 de abril de 2010

El verdugo pedirá cacao

Ya tus días de gloria están contados. Te crees invencible, te crees lo mejor, pero te llegará la hora, cuan verdugo que es visitado por el ángel de la muerte. Desearás escapar, pero no podrás. Tus pasos al correr serán muy lentos. Allí estará el ángel de la muerte en busca de venganza. Tu cara será la de un niño al ver roto su juguete nuevo. Las lágrimas caerán al suelo como señales de tu súplica, el perdón no existe en la mente del ángel de la muerte. Tus ojos desorbitados pedirán no ver la cara del ángel, pero no hay nada que puedas hacer, porque tu hora ha llegado. La risa funesta del ángel volará en el aire y se colará por las cavidades de tus oídos, llegará a tus entrañas con el efecto del ácido sulfhídrico. Tu cuerpo caerá al suelo y retumbará como la pisada de un gigante, pero allí estarás, bajo el pie del ángel vengador. En tus últimos segundos me verás, allí estaré con una risa fresca y una mirada que quiere mucho pero que no te dice nada. Intentarás decirme que me odias, pero las palabras se te quedarán en la boca para formar los gusanos que han de comérsela. Mi reloj anunciará la hora de tu silencio.

martes, 30 de marzo de 2010

Llegó sola...

Justo cuando la estaba preparando, la venganza llegó, pero esta vez por obra de otros. No tuve que hacer nada, pero que bien se siente. No es que sea tan divertido, pero me entretiene. Por ahora fue casualidad, pero igual lo disfruto. 

Ya se veía venir, despedías cierto olor fúnebre, caminabas como zombie, perdido y sin destino, cuan borrachito que busca sus llaves, ibas creyendo que pisabas fuerte, pero tu suelo era endeble como la caja de cigarrillos en el bolsillo del borracho, llegaste a pensar que serías invencible, pero alguien de tu séquito te entregó y los que te recibieron no tuvieron piedad, y aquí estoy yo como un espectador de tu desgracia. Pensaste que era un juego divertido, pero no sabías que las reglas se pueden comprar, nunca imaginaste que estarías fuera de competición, pero es hora de abrir los ojos. Es hora de que pruebes el gustoso sabor de la derrota.

viernes, 12 de marzo de 2010

Las entrañas hablan.

      Deberías desaparecer de una vez por todas. Y así dejas de estropear todo lo que haces, todo lo que te encargan, todo lo que te rodea. Lárgate. Déjame en paz, métete en tu vida. Deja de creer que serás feliz, no eres más que porquería. Tu futuro es predecible, serás una infeliz y solitaria persona. Nadie estará allí para acompañarte, nadie. Fisgona. El autobús que tanto esperaste ya pasó. Todas las cosas que soñaste se quedaron allí, en sueños. No tienes que creer más en tus mismas historias, abre tus ojos a la realidad y date cuenta de que eres una perdedora. Llegarás a vieja sola, sin amigos, sin amor, sin "viernes por la noche", sin una mano que acaricie tu espalda y coquetee con tu cabello. Sola y con más pena que gloria te veré. Y en ese momento, justo en ese momento, me reiré de ti.

viernes, 22 de enero de 2010

La niña bonita y su boca que la delata.


      Era una de esos días en las que salgo tarde para ir a la universidad. Para mi desgracia no tenía los audífonos de mi reproductor mp3. Busqué en mi bolso y, ¡oh sorpresa! tampoco estaba mi libro. El clima de la estación de metro Capitolio estaba como siempre: denso y agitado. Las personas que estaban en la estación actuaban como siempre: apuradas y sin interés de ser corteses. Allí estaba yo, en esa cosa que llaman el “Sistema Metro”, sin poder escuchar música. Comencé a mirar a los lados en busca de algo en que fijar mi atención mientras esperaba la llegada del, siempre retrasado, tren. Una niña muy bonita fue quien llamó mi atención, resaltaba del resto de personas por ser alta, delgada, con una cara bonita y muy elegante. La miré por unos instantes. Era bella. Luego de un momento el tren llegó, a los trompicones pude entrar y acomodarme entre la "gente". Como cosa rara en el vagón el aire acondicionado no funcionaba. Pero la niña bonita estaba justo frente a mí, tenía con que distraerme mientras llegaba a mi destino. Ella estaba acompañada por dos muchachas. A pesar de no tener música para oír, ni mi libro, ni aire acondicionado e ir tarde a la universidad, hasta ese momento, todo iba bien. Podría haber llegado tranquilo a la universidad con la imagen de una niña bonita en mi mente, sería un buen recuerdo. Pero no, como si se tratara de una de las leyes de Murphy, las cosas tenían que salir mal, y vaya que salieron mal. Cuando la niña bonita abrió la boca para conversar con sus amigas el hechizo se acabó, se le fue el encanto y lo que me distraía en ese día fastidioso se esfumó. 

- Niña bonita: Chama, viste que la perra de la María anda con mi Javier.
- Amiga 1: Si marica, es “bulde” perra.
- Amiga 2: (Risas) Esa tipa se la pasa con todos los de mi salón.
- Niña bonita: ¿Desde cuándo no lo ves? (al fulano Javier)
- Amiga 2: desde hace tiempo… (silencio) como dos días.
- Niña bonita: a joda, dos días no es tiempo. (¿Qué? Ya va. Dos días no es tiempo. ¿entonces qué es?)
- Amiga 1: yo lo vi esta mañana. Ta' “bulde gueno”
- Niña bonita: ¿qué te pasa loca? ¿tú también te vas a poner de perra?

Menos mal que llegué a mi destino y no escuché más nada. Pues, así es como un día normal, lleno de cosas normales, pasó de ser un día de buena vista a ser más de lo demás.